RAQUEL

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Foto tomada en la Comisión del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia

 La anciana dice no haber vestido nunca prenda distinta a este camisón propio de las mujeres de su etnia, la koreguaje. Raquel ha perdido hijos y marido en trifulcas lastimosas de la vida. 

Tiene, sin embargo, nietas y bisnietas a las que visita a la orilla del río Orteguaza, Caquetá. Ella vive sola adentrada en la selva que envuelve su resguardo. Bueno, no tan en soledad, Raquel es artesana y como tal siempre tiene compañía: su mente, sus manos y su querida fibra de cumare. Carga madejas en una bolsa plástica, escoge un sitio, se sienta en el suelo y comienza a preparar hilo. Lo necesita para tejer sus mochilas. 

 Aunque apenas ven sus ojos inundados de cataratas, Raquel me asegura conocer cada tejido elaborado con cumare. En la imagen, la mujer memoriosa pasa sus dedos una y otra vez por un brazalete que le acerco para que lo evalúe con su pericia de experta veterana que aún sabe maravillarse con el trabajo de los demás.


Afuera el río llevando y trayendo gente en el Caquetá, Colombia...

Las canoas que hacen posible la vida a orillas del río Orteguaza en Caquetá (sur occidente de Colombia) son legendarias en el transporte fluvial que recorre el país.
De madera, con los tornillos que la ensamblan a la vista, tres tablas para sentar a los pasajeros y no aptas para personas inquietas pues cualquier movimiento intempestivo puede inclinarlas peligrosamente.
El motor las propulsa lo suficiente para vencer la contracorriente del río y logra hacerlas navegar con cuidado entre la maraña de selva que cubre los afluentes y meandros que te llevan hasta los resguardos indígenas.

 

PALMA DE CUMARE

Seguimos el rastro de una fibra vegetal excepcional para evolucionar la moda. Y hallamos, en los resguardos a orillas del río Orteguaza, los ejemplares de la palma de cumare que crecen silvestres en esta región colombiana. ¿Por qué no se cultiva ahora de manera disciplinada y vigilada este árbol tan relevante en el devenir cultural de sus habitantes aborígenes? Pregunta pendiente por hallar respuesta (requiere que haga otra investigación diferente, en esas estoy).
La descripción botánica (desde la dendrología, ciencia especializada en el estudio de árboles y arbustos), entrega datos precisos: “el cumare es una palma corpulenta con un tallo de hasta 22 m de alto y 35 cm de diámetro, fuertemente armado con espinas aplanadas y negras, de hasta 20 cm de largo. La corona está confirmada de 8 a 20 hojas plumosas y erguidas, de hasta 12 m de largo, cada una con 110 a 175 folíolos dispuestos en varios planos, angostos, blanquecinos por debajo y con las márgenes espinosas. Se utiliza la fibra de las hojas jóvenes antes de expandirse (cogollos). La tradición ancestral de las culturas indígenas de la Amazonia y Orinoquia contiene una rica diversidad de piezas fabricadas con cumare: chinchorros, hamacas, mochilas, bolsos, manillas, collares, abanicos, sopladores, cuerdas, mallas, cedazos, gargantillas, cinturones, individuales y sombreros” (tomado del libro “Fibras vegetales empleadas en artesanías de Colombia, 2008).

 

 

La fibra de cumare es convertida en hilo con unos movimientos constantes que las manos de las artesanas (untadas con un polvillo mineral blanco llamado mina, protector de la piel) realizan sobre sus muslos para “entorchar” o hacer torsión en las hebras.
Es un proceso largo que requiere paciencia, rutina y conocimiento de una materia prima no tan accesible.
Los caminos andados por la artesana Raquel en el Caquetá son innumerables y constantes. Muchos de esos trayectos han tenido una sola motivación: buscar la palma de cumare, evadir sus afiladas púas del tronco y lograr que un cogollo de sus hojas frescas caiga entre sus brazos para regresar a casa dichosa.

 

SEMILLAS QUE TIÑEN


A la mano, en las chagras (sembrados usualmente situados en un espacio de tierra posterior a la casa indígena) se encuentra lo necesario para alimentar la familia, cuidar a los animales y obtener las semillas que darán color al cumare color crudo que resulta después de ser extraído de cogollos de esta palma que artesanos -koreguajes, tama, pachovajes y karijonas- utilizan para elaborar piezas exquisitas.
Achiote, cúrcuma, chiritanga, curi y curavista ofrecen esta paleta de anaranjados, amarillos, violetas, olivas y negros.

 

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Texto original autorizado por 

www.sentadaensusillaverde.com

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